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Alcohol y vacunación antiCovid: experta desentraña qué ocurre si los combinamos



La inmunóloga Paola Briseño Lugo, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), declaró que aún no hay evidencia suficiente que demuestre que el consumo de bebidas alcohólicas inhibe los anticuerpos desarrollados por las vacunas antiCovid. Sin embargo, las recomendaciones de abstenerse a su ingesta, tienen que ver con que los efectos adversos, tanto de los viales como del alcohol, son muy parecidos y pueden llegar a confundirse.


La vacunación contra el Covid-19 en personas de 30 a 39 años ya se lleva a cabo, y en algunas semanas, las personas de 18 a 29 años formarán parte de la inmunización en México. De acuerdo con la Encuesta Nacional del Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT), en estimaciones de 2016-2017, este es el rango de edad en el que se consume más alcohol. La química farmacéutica bióloga explicó los motivos por los que es importante evitar dichas consumiciones durante la inoculación.


De acuerdo con la especialista en el diagnóstico de enfermedades micológicas, aún no hay pruebas robustas que comprueben los efectos adversos del alcohol frente a las vacunas. Esto se debe a que, los estudios realizados, en torno al tema, han contado con una cantidad de participantes mínimos. Uno de ellos se trató de la vacunación contra la hepatitis. Los resultados -detalló- mostraron una ligera disminución en la producción de anticuerpos.


"Pero no es concluyente, dado que el número de personas es muy pequeño", destacó.


Posteriormente se realizó otra investigación con mayor número de voluntarios, y los investigadores tampoco llegaron a ningún dato de contundencia.


A este respecto, la catedrática de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán señaló que esta sugerencia deriva que el alcohol "podría mascarar algunos de los efectos adversos" propios de las vacunas. Por ello, debemos estar muy pendientes de la sintomatología que presentemos luego de recibir la administración de los viales.


"Algunos (síntomas) pueden ser más preocupantes que otros", destacó, "y si una persona está debajo de los efectos del alcohol puede confundir algunos efectos de la vacuna con efectos de la bebida: ese es el mayor riesgo".


Briseño Lugo puntualizó que algunos de estos efectos se presentan, con mayor frecuencia, cuando el alcoholismo es crónico.


"Cuando las personas llevan mucho tiempo consumiendo alcohol pueden llegar a afectar órganos, implicados en la respuesta inmunológica". Uno de ellos -especificó la experta- es el hígado, el cual produce unas de las moléculas que pueden participar en la inmunidad.


Esto ocurre cuando el órgano se encuentra muy deteriorado -ya que tiene una capacidad innata para recuperarse-, en un punto en que ya no pueda regenerarse por afectaciones muy grandes. Esto produciría una respuesta inmunitaria deteriorada, argumentó la universitaria.


En este contexto, la investigadora mexicana puntualizó la importancia de señalar que este consumo se desaconseja: "podemos enmascarar algunos síntomas que pudiéramos presentar por la vacuna, principalmente, y que en casos de alcoholismo crónico, las implicaciones pueden ser mayores por la afectación que esta misma enfermedad causa sobre órganos importantes en la respuesta inmune, como el hígado", pormenorizó.


¿Qué dicen otras investigaciones previas?


Una investigación de la Biblioteca Nacional de Medicina de los EU, realizada en 2014, revela que el consumo de alcohol moderado mejora las respuestas inmunes inducidas, después de la aplicación de las vacunas de adenovirus, también conocidas como vector viral. Mientras que la intoxicación por alcohol suprime esta respuesta.


Para medir el impacto que tuvo la ingesta de bebidas alcohólicas en la respuesta inmune, los científicos estudiaron a un grupo de monos Rhesus, a quienes se les administró una cantidad modulada y excesiva de etanol.


Los resultados, divulgados en la página del Centro Nacional para la Información Biotecnológica, demostraron que los animales con concentraciones de etanol de más de 80 miligramos (mg) desarrollaban menor cantidad de células T CD4 y CD8. A diferencia de los macacos que registraron niveles por debajo de los 80 mg, que produjeron las respuestas máximas de células T y B.


Este tipo de células forman parte de los glóbulos blancos o leucocitos que se encargan de combatir las infecciones.


Las vacunas antiCovid basadas en esta metodología son la de AstraZeneca, CanSino, Sputnik V y CoronaVac.

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