Buscar

El PRI, el PAN, Javier Alatorre y el México que ya no existe



A TV Azteca, a Javier Alatorre les pasa lo mismo que al PRI, al PAN y al PRD les pasó en las pasadas elecciones y que los llevó a perderlas como nunca antes en la historia, como nunca ellos pudieron llegar a imaginarlo antes, al grado incluso de que el PRD perdió su registro como partido nacional por el bajísimo número de votos que obtuvo, y los otros dos no lo perdieron pero el descalabro fue mayúsculo, aún con la robadera de votos de la que el PRI, por supuesto, no prescindió.


Qué les pasó: les pasó que no entendieron nada, que no comprendieron el contexto, que no vieron lo que tenían frente a las narices. Siguieron hablándole a México igual que siempre, exactamente igual, siguieron diciendo lo mismo de siempre, las mismas cosas sin variación ninguna, es increíble, lo único que varió fueron las fechas, en lugar de decir en este año 2000, decían en este 2018, lo demás, todo igual.


Les pasó, pues, que no se percataron nunca de los pequeños pero significativos cambios que en este país han venido ocurriendo, no se dieron cuenta de que la audiencia a la que se dirigían es mucho más consciente, mucho más crítica, mucho más difícil de engañar, mucho más harta del engaño. No se dieron cuenta de que los mexicanos de hace veinte, quince, diez años, no son los mismos de ahora, no todos, quiero decir. Muchos de los mexicanos que hace veinte años éramos unos niños jugando en un patio y que no protestábamos por eso, somos ahora los adultos que hemos venido viendo, con el crecimiento, el despedazarse de México por su corrupción, su voracidad, su hambre insaciable, su abuso sin fin. Nos destruyeron el México pacífico y vivible de nuestra infancia, nos lo convirtieron en un río de sangre, en una fosa clandestina, en un reino de corrupción, crimen e impunidad, y esperaban que no lo notáramos.


Nos quitaron la paz, nos dijeron mentiras; nos quitaron personas, nos dijeron mentiras; nos desaparecieron luchadores sociales, nos dijeron mentiras; nos mataron estudiantes, nos dijeron mentiras; nos quitaron el poder adquisitivo, nos dijeron mentiras; nos quejamos, nos dieron de garrotazos. Pero llegó el tiempo de elecciones y nos dijeron, vota por nosotros para que vivas mejor. Como sólo practicaron las mentiras siempre, sólo mentiras sabían decir, y en mentiras basaron sus campañas, con ataques al por mayor contra el candidato puntero en lugar de propuestas con sentido.


El PRI, el PAN y el PRD le siguieron hablando a un México iluso, ignorante, acrítico, que todavía existe pero que cada vez menos, que es más pequeño que antes y cada año más pequeño aún. El PRI y el PAN y luego también el PRD vivían de la ignorancia de la gente. Políticos delincuentes, políticos criminales, políticos insensibles, que con tal de mantenerse por siempre en el poder y en la impunidad hacían todo por mantener a México sumido en la ignorancia. Les encantaba un país de católicos conformes con la pobreza porque así estaban más cerca de dios, y más lejos de protestar, de organizarse, de mostrar y demostrar toda la basura y la criminalidad de los poderosos.


Ellos, los partidos de siempre, le siguieron hablando al mismo ignorante que construyeron antes, sin ver, sin querer o sin poder ver que de entre la pobreza y la miseria habían surgido pobres que sí “le echaron ganas”, que se pusieron vivos, que se quitaron algun a parte de la flojera, que estudiaron un poco, leyeron otro poco y se pusieron a pensar; como los seguían viendo hambrientos y jodidos, pobres y en chozas y harapos, pensaron que todo era igual.


Como los siguieron viendo en condiciones deplorables, siguieron pensando que no le habían “echado ganas”, no se dieron cuenta de que seguían en condiciones deplorables porque no había de otra porque su sistema de abusos no les daba oportunidad; pero lo que sí podían cambiar, algunos lo cambiaron: pensar, pensar por sí mismos, eso es lo que puede cambiar a un país. Por eso la base del desarrollo está en la educación, por eso el PRI no daba educación, daba despensas. Dando despensas, la gente no se muere, por lo tanto puede seguir siendo explotada para generarle riqueza al poderoso abusivo. Dando educación, la gente piensa, y si piensa es un peligro, por eso el PRI no daba educación, daba despensas.


Cada vez que escuchaba un comercial o un fragmento de discurso de Ricardo Anaya, el excandidato del PAN, me resultaban repugnante el tipo y el partido, me molestaba, me hablaba como si fuera yo un idiota, jamás habría votado por él. Eso mismo que hacía el presidente en turno, Peña Nieto, hacía Anaya y hacía prácticamente cada candidato del PRIAND. Resultado: elecciones donde fueron arrasados pese a todas sus malas prácticas.

Eso mismo ha sucedido ayer con Javier Alatorre, le ha hablado a un México que ya sólo existe en parte, a un México que ya casi no existe, a un México tonto al que se le podía hablar como a un niño pequeño: de modo imperativo decirle desde la TV qué hacer, qué pensar y cómo comportarse. No se dio cuenta, no se dan cuenta, de que ya no pueden hacer eso, de que eso no funciona, de que la gente está pensando.


Una parte enorme de los adultos que ahora somos México no le contestábamos nada a Javier Alatorre hace diez o quince años porque estábamos ocupados viviendo nuestras etapas de inmaduros, de tontos si se quiere, nuestras ingenuidades de niños , de adolescentes (algunos ya de jóvenes medio adultos resistiéndose a crecer), pero nos quitaron el México en el que se podía vivir despreocupado, ajeno a las cosas de la política, todo lo hicieron invivible y por lo tanto nos obligaron a poner atención, pero de eso Javier Alatorre no se ha dado cuenta.


Como si a un niño de cinco años un adulto autoritario de antes le hablara, nos dice Alatorre «Ya no le haga caso a las conferencias de López Gatell». De verdad, se necesita ser tonto, caray, se necesita ser lento de entendimiento, bajo de neuronas, escaso de reflexión.


No solamente una buena parte de los mexicanos ahora piensan (pensamos, por supuesto) por sí mismos, sino que además López Gatell tiene nuestra credibilidad y respeto por varios motivos: porque es un científico en activo, porque tiene una trayectoria importante (un gran cv, vaya), porque tiene al menos un par de meses dando la cara y dialogando de frente con el pueblo (y con algunos periodistas que vienen del México de antes, lo siento) y en esa interacción hemos podido entender que el hombre sabe y que está trabajando, y nos ha parecido además por eso que es un buen tipo. Nuestra simpatía por López Gatell no es por sus pestañas rizadas, pero Alatorre o su empresa o ambos, no pudieron comprenderlo, nos hablaron como a tontos y mostraron con eso solamente su estulticia propia.


En fin, el que nace para maceta, dice un dicho, no sale del corredor.


139 vistas