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En México: “Primero más pobres”; y los empresarios, ¿para cuándo?



En el mundo pareciera que ya no importa si los gobiernos son capitalistas o comunistas, sino más bien, si son generadores de riqueza o si son generadores de pobreza.


En el caso de México, parece que el Gobierno Federal es de los segundos, interesado en generar más pobreza que riqueza, ya que si realmente son “primero los pobres”, se debe ver también cómo atraer la inversión y el capital al país, en lugar de ahuyentarla.


Sólo con inversión y generación de riqueza se podrá dar más oportunidad a los pobres, con más fuentes de trabajo e ingresos, y por consecuencia seguridad social y laboral, en lugar de optar por los asistencialismos porque no habrá dinero que le alcance.


¿Cómo sería el país si no se apoya a la empresa como estrategia para la generación de empleo?, ¿Cuál debería ser la estrategia para generar fuentes de trabajo? o ¿Cómo hacerlo sin empresas privadas o del estado?


En lo económico vivimos una situación que, según diversos analistas, como nunca lo había tenido México en toda la historia. Las consecuencias de lo que está generando el nuevo Gobierno en el sentido contrario, son muy graves.


Todos los gobiernos están tratando de salvar empresas, en México no. En EUA ni con toda la lana del mundo han podido, de hecho, suman 36 millones de desempleados y no se ve cómo terminará.


En México, las empresas pequeñas y la clase trabajadora no va a aguantar porque acá ni existe el seguro de desempleo ni nada que les ayude. Por eso se ve al Gobierno interesado en controlar las Afores, porque ya muchos mexicanos están retirando su dinero para aminorar los efectos de la crisis. Al cierre de este artículo, ya se habían retirado mil millones de pesos.


Debido a la cuarentena cada vez habrá menos dinero y de seguir así, las empresas pronto van a ‘tronar’, entonces el gobierno va a dejar de recaudar impuestos y carecerá de recursos.


Por otra  parte, la esperada recesión de EUA va a pegar en México. De hecho, ya se resiente la disminución en el envío de remesas.


Además, cada una de las acciones emprendidas por el actual Gobierno, pareciera que son fruto de un plan definido y detallado para seguir ahuyentando inversionistas: ‘Qué se vayan’, ‘fuchi’, ‘guácala’, se oye decir desde Los Pinos.


La venta del avión ¡sin avión!, la corrupción y el mal manejo en Pemex, compras ‘de pánico’ a China, las contradicciones en la pandemia del coronavirus, el censo ‘del bienestar’, borrón al PIB, el ‘pase charola’ a investigadores -ya cancelado-, una militarización sin militarización, la fallida refinería de Dos Bocas, el costosísimo Tren Maya, el aeropuerto de Santa Lucía, la cancelación de energías renovables, el fallo contra la cervecera en Baja California, son por citar algunas, las acciones que generan desconfianza y ahuyentan a los inversionistas.


En cuestión política no se quedan atrás y hacen todo lo posible para que el barco se hunda. Es muy curioso ver como todavía hay muchas personas que apoyan a Andrés Manuel López Obrador, aunque se puede entender porque a muchos les sigue llegando la despensa y la beca mensual (mientras haya dinero, claro) y porque el pueblo todavía cree que los que critican a AMLO es porque son contrarios. Aún no entienden que hay un estado fallido.


Mientras, AMLO utiliza las críticas para seguir fomentando el odio entre los mexicanos: “quieren que fracasemos”, les dice seguido de la frase: “pero creo en el pueblo que me va a salvar” y la gente sigue creyendo en su mesías.


En los días recientes, la alcaldesa Maru Campos, durante su participación en los Diálogos de Coparmex, explicó cómo en este momento, la sociedad mexicana requiere inversión en salud, reactivación económica y seguridad pública y no la hay, sin embargo, ven cómo el Gobierno Federal sigue adelante con obras como el aeropuerto de Santa Lucía y el Tren Maya y todavía sigue pagando las multimillonarias indemnizaciones por la cancelación del aeropuerto de Texcoco.


Sin embargo, Maru pidió un urgente cese al socialismo autoritario que representa la 4T.


El mismo senador por Morena, Cruz Pérez Cuéllar, afirmó recientemente que “es tiempo de abandonar el divisionismo y concentrarnos y tratar de aportar todos a tener un gran pacto, no un doble discurso, ni de la oposición ni del gobierno”, en referencia a la actitud de algunos gobernadores por la posibilidad de abandonar el convenio de colaboración fiscal.


Sin duda que se avizora una situación complicada. Debemos ser muy objetivos para elaborar estrategias de acuerdo a la realidad.


Si en verdad se quiere ver ‘primero por los pobres’, hay que ver como traer más recursos y opciones de trabajo al país.


Una caída de 1 punto porcentual del PIB (indicador que no le gusta al presidente), representa algo así como 300 mil millones de dólares de la economía y se estima la caída será de 7%, incluso hay quienes vaticinan hasta un 14%.


La reconstrucción después de la pandemia va a empezar de los ladrillos que queden en pie, por eso, los países invierten y se endeudan. Pero eso no pasa en México, porque un México pobre no podrá hacer nada para cambiar cosas y eso favorece a quienes están en el poder.


Solamente si el Gobierno cambia de planes y se decide a salvar al país con acciones que inspiren confianza, volverán las inversiones y las empresas generarán más y mejores empleos y tendrá más para darles a quienes más lo necesitan, como son los más pobres del país.

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