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La pandemia saca a flote la desigualdad en acceso a la educación



En medio de la emergencia sanitaria por covid19, 35.9 millones de niñas, niños y adolescentes de educación básica y media superior en todo el país, fueron enviados a sus casas, a confinarse, sin que la Secretaría de Educación Pública (SEP) tuviera un plan de atención especial.


Aunque dicha secretaría echó a andar el programaAprende en casa, elaborado entre el 17 y 23 de marzo, éste solo podrá ser accesible para 14 millones 360 mil alumnos que tienen acceso a internet y a la televisión abierta, lo que significa que alrededor de 21.5 millones podrían no tener acceso a la educación escolar a distancia ya que carecen de condiciones y estructura tecnológica para recibirla.


Tal es el caso de las comunidades de El Rincón y Tlajota, así como en Miacatlán, en la Colonia Sonora en Tetelala, en Lorenzo Vázquez, en Tlaquiltenango y Amacuzac, en el estado de Morelos, en las cuales no llega la señal de internet, sólo de televisión y radio.


O en Colima donde el secretario de Educación, Jaime Flores Merlo, dijo que implementará una estrategia mediante herramientas que ofrece Google y Youtube para reforzar las habilidades digitales para el futuro, pero el plan fue rechazado por el coordinador general de la CNTE en el estado, quien anticipó que no funcionará porque los maestros fueron “preparados para trabajar frente a un grupo, no para trabajar en línea”.


El programa resulta “insuficiente y poco sensible” a las necesidades de todos los alumnos, principalmente indígenas, campesinos y de zonas marginadas, advierte Axel Didriksson, extitular de la Secretaría de Educación Pública de la Ciudad de México del 2006 al 2009.


Investigador de tiempo completo del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la UNAM –donde dirige además el Centro de Estudios sobre la Universidad (CESU)–, le tocó afrontar la crisis sanitaria por el virus de la influenza AH1N1.


Si bien considera que el programa de la SEP no está mal planteado, sostiene que, de ninguna manera, se puede repetir la estructura de la educación formal en condiciones donde se debería desarrollar una educación informal masiva, con otros métodos, técnicas y estrategias de aprendizaje.


“El dato que tengo es que solamente el 40% del total de estudiantes del país pueden tener internet, acceso a canales de televisión para su uso exclusivo, en familias que tienen condiciones de desigualdad, marginación que son la mayoría del país y, por lo tanto, yo dudo que esto pueda tener efectividad en los programas de clases a distancia”.


–¿Existe un modelo educativo a seguir?


–No, no existe, porque estamos en condición nueva, no había ocurrido una situación como ésta. Incluso cuando me tocó como secretario la situación del AH1N1, duró mucho menos y fue mucho menos agresiva que ahora y se logró controlar”.


Por ello afirma:


“También se cerraron escuelas, se sanitizaron, no se echó a andar un sistema especial de educación, más bien se atendió a la idea de que se mantuvieran en casa, estudiando por la vía de un autoaprendizaje y hoy en día esto se ha convertido en una posibilidad donde deberíamos de aprender desarrollando modelos propios”.

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